Las alertas sísmicas son un sistema de dispositivos colocados en lugares estratégicos, los cuales registran las ondas sísmicas incidentes, analizan las señales obtenidas y activan un protocolo de actuación si dicho análisis indica que estas ondas corresponden a un terremoto capaz de dañar a la población. Dada la velocidad de propagación de las ondas sísmicas, todo este proceso debe realizarse en pocos segundos.
En México existen varios tipos de sistemas de alerta, entre los que destaca por su eficacia la SAS (Sistema de Alerta Sísmica) y la REDSSA (Red de Detección Sísmica SkyAlert).
El primero depende del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (CIRES), que es auspiciado por el Gobierno de la Ciudad de México. Tiene el propósito de detectar sismos en la costa de Guerrero y avisar con al menos 50 segundos de anticipación, en la CDMX, de la llegada de ondas sísmicas.
Este sistema se basa en el principio fundamental de que las ondas sísmicas superficiales viajan a una velocidad de entre 3.5 y 4.0 Km/s, y por tanto tardan entre 75 y 85 segundos en recorrer la distancia entre Guerrero y la CDMX. La detección del sismo en la costa, la estimación de su potencial tamaño y finalmente la trasmisión de un mensaje de alertamiento llega a la Ciudad 50 segundos antes que las ondas sísmicas.

Por otro lado, la REDSSA basa su funcionamiento en sensores inteligentes que detectan las ondas sísmicas y confirman en menos de un segundo si se trata de un sismo. Este sistema identifica la intensidad del movimiento y actualiza la fuerza con la que se sienten en la superficie varias veces por segundo. Mandan la señal a un servidor que envía las alertas a la nube “Microsoft Azure” para el envío masivo de notificaciones, todo en menos de 2 segundos.
La REDSSA avisa a los usuarios dónde se generó el sismo, qué intensidad inicial tiene y si aumenta durante el desarrollo del movimiento, vuelve a lanzar notificaciones a todos. Además, regionaliza las alertas para no afectar a zonas donde no se va a sentir un sismo.

De acuerdo con la Revista UNAM, el concepto de de Alerta Sísmica fue publicado por primera vez en el San Francisco Daily Evening Bulletin en noviembre de 1868 por J. D. Cooper. Basaba su teoría en aprovechar la mayor velocidad de las ondas electromagnéticas respecto de las sísmicas, para hacer llegar una alarma transmitida por telégrafo. Sin embargo, el nivel tecnológico del momento impidió la realización práctica de la idea.
Fue hasta 1972, que el profesor M. Hakuo, del Earthquake Research Institute de la Universidad de Tokio, propuso la misma idea para la ciudad de Tokio, despertando el interés entre las autoridades, que promovieron la investigación y desarrollo del proyecto.
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