En la última inspección realizada por la Auditoria Superior de la Federación (ASF) a Pemex Refinación (PREF), se detectó que el organismo no realizaba pruebas de calidad al combustible adquirido, además las descargas de gasolinas no contaban con reportes de inspección, existían diferencias en los resultados de las pruebas de laboratorio y el producto adquirido no cumplía con la calidad solicitada.
Para llevar a cabo esta investigación, la ASF analizó 312 reportes de inspección y halló que en 114 no había evidencia de que se hubieran llevado a cabo las revisiones correspondientes y en 15 no tenían las pruebas de laboratorio. Mientras que en 54 se detectaron irregularidades por falta de datos básicos como el número de octanos o el contenido de fósforo.

Asimismo, la Auditoria detectó que existen condiciones de desventaja para PREF en los contratos de adquisición, ya que la gasolina que ingresa a México es certificada por un inspector independiente que designa y paga la empresa P.M.I. Trading.
De acuerdo con Pemex Refinación, esta compañía es la única con la que pueden efectuar operaciones de importación de petrolíferos, por lo que terminar la relación comercial por falta de verificación en el producto e inconsistencias en el contrato imposibilitaría a PREF de cubrir la demanda de combustible en el país.
Como consecuencia de estas omisiones, la ASF exigió que se realicen las investigaciones y se apliquen las sanciones pertinentes a los servidores públicos que en su gestión no verificaron que los inspectores independientes cumplieran con su labor.

Respecto al incremento en la importación de gasolina, la Auditoria refirió que se debió a la presencia de cloruros orgánicos en el crudo, lo que afectó la operación de las plantas reformadoras que procesan la gasolina, especialmente en las refinerías de Salamanca, Cadereyta, Salina Cruz y Tula.
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